lunes, 10 de agosto de 2015

Marketing multinivel 370

     Buenas tardes, hoy tenemos ejemplos de luchadoras incansables, ¡olé!:
¿Quién no conoce a alguien que venda productos por catálogo? Ya sea cosméticos, suplementos alimenticios, joyería, ropa, calzado o perfumes.
Esas personas, que por amistad o mera empatía llegan a las vidas de todos con una sonrisa y cuentan historias casi fantásticas de los productos que anuncian, se ganan la vida con esta actividad, además de contribuir con la economía de la ciudad.
Algunas son profesionistas, incluso egresadas del Tec de Monterrey; otras madres solteras, señoras de más de 50 años y hasta hombres… todos con un mismo fin: crear su propio negocio, aunque la gente los vea como simples vendedores.
El campo de la venta directa es muy diverso en el país, aunque la calidad de los productos es igual de variado; los hay fraudulentos que prometen mucho pero no producen diferencia, en cambio, hay otros que están revolucionando la industria y logran resultados visibles con el consumo regular; todo es cuestión de probar.
Hay ciertas marcas que han desatado encarnizadas polémicas en la web, ya sea respecto a su calidad, precio o sistema de negocios, sin embargo, la opinión pública se encuentra siempre dividida entre aquellos que se han enamorado de un producto y el público escéptico, de ahí que la labor más compleja para el vendedor sea procurar la credibilidad de la compañía que representa.
Pero lejos de los dimes y diretes que abundan sobre la venta directa, en Nuevo Laredo muchas mujeres han destacado exitosamente en este modelo de negocio, superando miedos, adversidades económicas, críticas y un sinfín de obstáculos que no les parecen tan grandes cuando tienen en la mira el objetivo de triunfar como empresarias.
REBECA RODRÍGUEZ, SIN LÍMITES
Rebeca Rodríguez, mujer de 56 años, también es otra exitosa neolaredense que combina su labor de maestra sustituta con la venta por catálogo de productos para el cuidado de la piel.
Ella acompañaba a una de sus amigas a las reuniones donde se suele presentar el producto a las nuevas reclutas. Poco a poco se sintió motivada para venderlo hasta que tomó esta importante decisión.
“Antes de convertirme en vendedora yo era una persona tímida, pero con la práctica de las ventas he descubierto virtudes mías que no imaginaba, pues no se trata solamente de vender un producto, es participar en una transformación interna.
Me motiva el ver crecer a otros de una forma tan positiva, además de que yo me siento útil”, comentó.
El éxito en estas compañías depende mucho de la capacidad de socializar del vendedor, sin embargo hay una serie de pasos para ser exitosas en los que coinciden todas las encuestadas: probar el producto, informarse de los pormenores de la compañía, vender, procurar al cliente para que la relación comercial sea personalizada, promover el producto con el ejemplo e invitar.
“Antes de convertirme en vendedora yo era una persona tímida, pero con la práctica de las ventas he descubierto virtudes mías que no imaginaba, pues no se trata solamente de vender un producto, es participar en una transformación interna”.
MUSAS DE PUERTA EN PUERTA
Soraya Sarquis es madre soltera, licenciada en Ciencias de la Comunicación y se dedica a la venta de joyería de fantasía fina por catálogo desde hace 9 años. Esta mujer ha logrado llegar al éxito gracias a su constancia como empresaria y a la determinación de salir adelante con sus hijas. Para ella, convertirse en el pilar económico de su hogar le dio la fuerza necesaria para enfrentar cualquier temor al fracaso.
“Al principio, el reto para mí fue superar todas las habladurías. Siempre escuchaba gente que me decía que cómo era posible que una egresada del Tec de Monterrey estuviera vendiendo aretitos. Claro, ellos no se daban cuenta que yo había decidido formar mi propia empresa, sólo me juzgaban por puro prejuicio, como a muchas que nos dedicamos a esto”, dijo.
Hoy, Soraya se considera una mujer exitosa y planea seguir su negocio por mucho tiempo, pues el sistema de la venta directa le permite trabajar desde su casa y no perderse ninguna etapa de sus hijas, que para ella, son el motor de todos sus esfuerzos.
Emma O. de Solís es vendedora desde hace más de cinco meses de una reconocida marca de cremas por catálogo. Se dice empresaria de nacimiento debido a la buena educación financiera que recibió desde el seno familiar. Ella tomó la determinación de vender sus productos porque vio resultados favorables, aunque confiesa que al principio tuvo sus reservas.
“Cuando te invitan a estos retos, tienes resistencia porque no conoces el negocio, sin embargo, has de saber que en esta compañía no estamos solas, tenemos un grupo donde nos capacitamos constantemente, tomamos cursos, damos y recibimos asesoría y nos actualizamos juntas en las redes sociales, pues esto es un trabajo en equipo, de otra forma, no funciona”, comentó.
Para Emma, las ventas no son un problema, pues a lo largo de su vida a dirigido muchos negocios en la ciudad, mismos que han desarrollado su capacidad de análisis.
DERRIBAR PARA CONSTRUIR REALIDADES
No todas las historias de la venta directa son color de rosa, muchas personas a veces pueden toparse con líderes ventajosos que a propósito no les explican a fondo los pormenores de la empresa, además, estas personas a veces retienen para ellos beneficios que les corresponden a otros por concepto de ventas.
También puede darse el caso de que sea la propia compañía quien baje la calidad de sus productos en un momento dado y ponga en entredicho la credibilidad del vendedor, cuestión que no sólo afecta las ganancias sino su integridad moral, como el caso de Linda Gómez.
“Yo inicié mi negocio en una empresa sueca de cosméticos, todo era maravilloso porque es la única que no te obliga a comprar cierta cantidad de producto, sin embargo, a veces no surtían el pedido porque se agotaban las cosas y la cereza del pastel fue que una crema bien cara resultó no ser tan buena, ahí perdí clientes y hasta amistades, no se vale”, comentó.
Un gran mito que se ha extendido en este país es el hecho de que sólo las mujeres entran en este sistema de negocios, cuestión que está muy lejos de la realidad pues aunque el mercado más grande está dirigido por mujeres, hay varones que deciden incursionar en este mundo.
Tal es el caso de Alan Silerio, quien vende productos de limpieza ecológicos y ha tenido experiencia en la venta directa de zapatos.
“Yo vendo estos productos para ayudar a mi mamá, este negocio requiere de suma paciencia, control de la circulación del dinero, coordinación para controlar pedidos y cuentas, y sobre todo los tiempos. Yo lo hago como un complemento, y hasta ahora me ha funcionado bien como un ingreso extra”, explicó.
El negocio de la venta directa es un mercado que ha ganado muchos adeptos en esta ciudad por su flexibilidad, sin embargo, no hay que perder de vista que como todo negocio, requiere de constancia y disposición para entrar en una ruleta donde está en juego la inversión y depende de muchos factores.
Soraya, Emma, Rebeca, y Alan, así como Thelma de la Cruz, Martha Luz Vallina, Gabriela Flores y Mayu Rocha coinciden en que se vive bien con las ganancias de esta actividad, siempre y cuando dediquen el tiempo necesario.
“Para ganar bien se requiere invertirle ocho horas de trabajo… con esto vives bien”, aseguró Soraya.


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